Las modificaciones de última hora son la pesadilla de cualquier cuadrista. Tanto si se deben a un cambio de opinión del cliente (seguramente no) o a un pequeño problema detectado durante las pruebas, suponen un retraso en las entregas y aumentan los costes, por no hablar de lo molestas que son.

Seguramente, en decenas de talleres de todo el país, estará produciéndose esta escena. Algún cuadrista estará contemplando las piezas adicionales que deben fijarse a ese armario que han confeccionado con tanto esmero. Estará sujetando las piezas contra la puerta o la placa de instalación tratando de averiguar dónde encajan mejor entre los componentes que ya han montado. A continuación, marcará las ubicaciones aproximadas con un rotulador. Después de una hora para confirmar los detalles de corte y las ubicaciones de los orificios de fijación con una inestable cinta métrica metálica y una regla de plástico con las marcas tan descoloridas que casi ni se ven, llega el momento de cortar el metal.

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Si todo va bien, después de una o dos horas más de cortar, limar y maldecir, los nuevos componentes encajan en su sitio (más o menos) y nuestro intrépido cuadrista respira con merecido alivio. Pero, no acaba ahí, nuestro héroe todavía puede olvidarse de documentar qué ha hecho exactamente, lo que puede desencadenar una buena dosis de angustia en la fábrica durante la puesta en servicio o cuando el cuadro eléctrico requiera mantenimiento.

Lamentablemente, en numerosas ocasiones, no todo sale bien. Los nuevos componentes no encajan en los cortes que se han hecho para ellos, obstaculizan otros componentes que ya se habían montado o los orificios de fijación están en el lugar equivocado. Si esto ocurre, en el mejor de los casos, habrá que dedicar mucho más tiempo a intentarlo de nuevo. En el peor de los casos, habrá que tirar la puerta o la placa de montaje y seguir pasando mucho más tiempo en otro intento.

 

Entonces, ¿Cuál es la solución?

Está claro que estos no son, ni de lejos, buenos resultados. Pero ¿Qué podemos hacer? La clave, como ocurre tantas veces en el mundo de la fabricación de cuadros eléctricos, está en utilizar un buen software de ingeniería asistida por ordenador (CAE) en la oficina de diseño. Si cuenta con la función 3D (y todos los mejores paquetes la tienen), permitirá al ingeniero de diseño averiguar exactamente dónde deben colocarse las nuevas piezas, y dará avisos de cualquier posible colisión con otros componentes. Y, no solo eso, el paquete CAE generará planos precisos y creará documentación que registre adecuadamente las modificaciones, para el presente y la posteridad.

Gemelo digital 3D (prototipo virtual) en EPLAN

 

Pero ¿Qué ocurre con todo ese proceso de cortar, perforar, limar y maldecir?

Bueno, pues si nuestro montador de cuadros eléctricos tiene una máquina automática de punzonado y perforado, puede que merezca la pena desmontar la puerta o la placa de montaje a la que hayan afectado las modificaciones. De esta forma, la máquina se utiliza para añadir los nuevos mecanizados y perforaciones valiéndose de los datos que se le han enviado directamente a través del paquete CAE. Es rápido y eficiente, y está exento de errores.

Aunque no se pueda aplicar este enfoque totalmente automatizado, no todo está perdido. El paquete CAE puede generar una plantilla precisa y a gran escala. Nuestro cuadrista solo tendrá que alinearla con la puerta o la placa de montaje y usarla como una guía exacta y fiable. Sí, puede que todavía haya que perforar, cortar y, probablemente, limar, pero, al menos, sacamos la parte de maldecir de la ecuación y el trabajo saldrá bien esta vez.

Vale, seamos sinceros, las modificaciones de última hora son tan mal recibidas como una tostada quemada en el desayuno, pero al menos, como hemos visto, se pueden minimizar los tediosos momentos que provocan con el enfoque adecuado y un paquete CAE. Acostúmbrate a esto y, no solo ahorrarás tiempo y dinero, sino que tu capacidad de respuesta y el buen humor frente a la adversidad dejarán impresionados a tus clientes. Ahora que conoces los beneficios, ¿seguro que no quieres saber más?

No te lo pienses y descubre los beneficios de trabajar con prototipos virtuales descargándote la siguiente infografía:

Nueva llamada a la acción